Autódromo

Fue mi aparatoso derrumbe lo que detonó la irregular interrupción del tiempo; por una micronésima de segundo el mundo dejó de girar, los astros hicieron huelga y se negaron a seguir el rumbo de sus órbitas, la energía vital encontró un cómodo reposo y, después de años de continuo ajetreo, a los habitantes del Universo nos dio tiempo de, con calma, repasar en cámara lenta cómo es que se habían sucedido los últimos instantes de nuestras vidas.