Aunque nadie tenga porqué preocuparse, al menos no por el momento, me inquieto al advertir que de manera gradual la marea no deja de subir.
Delirios sobre universos oníricos. Construyendo un subconsciente colectivo.
Aunque nadie tenga porqué preocuparse, al menos no por el momento, me inquieto al advertir que de manera gradual la marea no deja de subir.
«Quizás Dios, al hacerte diferente, quiere mostrarnos algo, quiere que aprendamos algo.»
Fue mi aparatoso derrumbe lo que detonó la irregular interrupción del tiempo; por una micronésima de segundo el mundo dejó de girar, los astros hicieron huelga y se negaron a seguir el rumbo de sus órbitas, la energía vital encontró un cómodo reposo y, después de años de continuo ajetreo, a los habitantes del Universo nos dio tiempo de, con calma, repasar en cámara lenta cómo es que se habían sucedido los últimos instantes de nuestras vidas.
Después de ayer haber pasado horas leyendo sobre los atrapasueños, me atasqué en mis cavilaciones; no encontraba la manera de redactar un texto que resultara