[…]tal y como antes hacíamos cuando al despertar chopeábamos nuestras respectivas alucinaciones nocturnas en los primeros destellos solares.
Delirios sobre universos oníricos. Construyendo un subconsciente colectivo.
[…]tal y como antes hacíamos cuando al despertar chopeábamos nuestras respectivas alucinaciones nocturnas en los primeros destellos solares.
Soñé que comía una salchicha de sesos de búho. Estaba jugosísima. Embutido de pura sabiduría.
Únicamente un oído agudísimo podría haber escuchado el batir de cientos de corazones convulsos.
Como un truco de magia: el giro es más rápido que la vista.
Patricia hecha un mar de lágrimas me dijo, “Acompáñame”; y la acompañé, ¿a dónde? a donde ella quisiera ir. Quiso ir al desierto.
Ahí estaba Ella otra vez. Después de tanto tiempo se volvía a sentar en aquel sillón verde olivo que detestaba desde siempre. Sentarse en él