El marrano afortunadamente no tenía idea de lo peligrosas que pueden ser las letras y nos permitía el placer de la lectura, sin saber que con esa licencia comprometía sus marranadas y su vida misma.
Delirios sobre universos oníricos. Construyendo un subconsciente colectivo.
El marrano afortunadamente no tenía idea de lo peligrosas que pueden ser las letras y nos permitía el placer de la lectura, sin saber que con esa licencia comprometía sus marranadas y su vida misma.
A pesar de que durante los veranos en Tampumachay, la temperatura se alzaba sin ninguna mesura, los habitantes del condominio no utilizaban jamás las albercas. Preferían refrescarse encerrados en sus alcobas y automóviles, dentro de los cuales encendían los aires acondicionados a toda potencia para poder combatir los calores infernales.
Una vez listos, estos especímenes salían esplendorosos de sus crisálidas, directo a los reflectores donde asombraban a toda la audiencia con el último número de la noche, titulado “Los Seres Fantásticos”.
Raúl agradece por el micrófono al público asistente y la multitud estalla en aplausos y gritos coreados de “¡otra, otra, otra!”. Raúl voltea hacia atrás
Ya no recuerdo si fue mi idea o fue de Jimena, pero el caso es que un día, entre broma y broma, surgió el plan
Esto que estoy por contar sucedió apenas el domingo pasado cuando fuimos Ignacio y yo a casa de Ale a visitarla. Como siempre, desde que