Dos chicas se me acercan y me dicen que quieren celebrar el fin del festival haciendo un trío conmigo. Yo me emociono, no solo porque ambas son muy lindas sino porque jamás he hecho un trío.
Delirios sobre universos oníricos. Construyendo un subconsciente colectivo.
Dos chicas se me acercan y me dicen que quieren celebrar el fin del festival haciendo un trío conmigo. Yo me emociono, no solo porque ambas son muy lindas sino porque jamás he hecho un trío.
[…] perennemente rasgados por el peso de los pendientes.
De súbito, un fuerte viento golpeó mis “alas” y, ¡oh, sorpresa! quedé suspendida en el aire.
En eso me decidía y con todas mis fuerzas la lograba voltear y tiraba toda el agua pútrida en una coladera.
El marrano afortunadamente no tenía idea de lo peligrosas que pueden ser las letras y nos permitía el placer de la lectura, sin saber que con esa licencia comprometía sus marranadas y su vida misma.
A pesar de que durante los veranos en Tampumachay, la temperatura se alzaba sin ninguna mesura, los habitantes del condominio no utilizaban jamás las albercas. Preferían refrescarse encerrados en sus alcobas y automóviles, dentro de los cuales encendían los aires acondicionados a toda potencia para poder combatir los calores infernales.