Yo era una especie de guía local que tenía a mi cuidado a un grupo de viejitos gringos —luego se sumaban también unos españoles— que
Delirios sobre universos oníricos. Construyendo un subconsciente colectivo.
Yo era una especie de guía local que tenía a mi cuidado a un grupo de viejitos gringos —luego se sumaban también unos españoles— que
En alguna ocasión, en un duelo al más puro estilo del viejo oeste, dos hombres se debatieron por una bolsa de piel de animal que
Únicamente un oído agudísimo podría haber escuchado el batir de cientos de corazones convulsos.
Como un truco de magia: el giro es más rápido que la vista.
Ahí estaba Ella otra vez. Después de tanto tiempo se volvía a sentar en aquel sillón verde olivo que detestaba desde siempre. Sentarse en él
«[…]llenos de ese miedo a la altura y a la muerte que se va adquiriendo con los años vividos. Pero yo, apenas una niña, sabía lo que hacía y me sentía segura. […]»