¿Y si esa plasta marrón no era chocolate?
Delirios sobre universos oníricos. Construyendo un subconsciente colectivo.
Reto: Cada domingo del 2019 publicaré un sueño.
¿Y si esa plasta marrón no era chocolate?
Cada quién a su manera, esperamos en la carpa de extras a ser llamados para cumplir con nuestra ardua, tediosa y repetitiva tarea que pasará a la posteridad con un momentito de película.
«Fuimos tan pero tan alto, tan pero tan lejos que llegamos a una isla de la que no se tenía registro en ningún mapa; a una tierra que ningún satélite había jamás fotografiado; a un suelo que ningún pie humano había pisado.»
Nos consolamos: ni el tiempo es infinito ni mi cabeza y cuerpo podrían cumplir con todas las expectativas.
La Luna descendió: los hilos invisibles que la sostenían se comenzaron a soltar, la Luna se acercaba a su amigo el mar.
Únicamente puedo entender al mundo desde la localidad con vista parcial que se me designó en el teatro de la vida. Puedo ver mis manos, mi ombligo, mis pies, mas para ver mi rostro requiero de un objeto que lo refleje.